El troquelado es un proceso industrial de producción, a través del cual se pueden trabajar láminas metálicas e incluso fabricar las piezas precisas para poder perforar y cortar de la forma más adecuada, misma que requiere de maquinaria especializada que funciona a base de troqueles; de ahí el nombre de esta particular forma.

El troquelado de lámina correcto se lleva a cabo en tres fases, las cuales deben ser precisas y en las que se puede usar tanto láminas de acero como aleaciones ligeras.

Corte o punzonado:

Esta es una de las principales y más importantes etapas por las que tiene que pasar un proceso de troquelado, el cual requiere de la máxima atención del personal especializado.

Los desechos de material deben ser los mínimos, se utiliza maquinaria especializada para realizar los cortes que ayudarán a separar las partes y por lo general el tipo de lámina cuenta con un espesor igual o menor al diámetro del punzón que se utiliza.

Doblado y curvado:

En esta segunda etapa del proceso, el trabajo comienza a ser mucho más sencillo en comparación con el primer paso, en el que hay requerimientos mucho más especializados a los que se debe prestar atención.

Para esta etapa es necesario que el radio de la curvatura sea de igual o mayor grosor que la lámina a trabajar para garantizar que no se provoquen rupturas en la fibra que lleguen a dañar la pieza; mientras que, para el doblado se debe calcular, de acuerdo a las necesidades específicas de la lámina que permitirán que esta no sufra alguna variación durante el proceso.

Embutido

Ya en la última etapa del proceso, se trata de un trabajo más sencillo y común de realizar. Para esta las piezas ya recortadas serán “embutida”’ contra una base firme que evitará la formación de pliegues, mientras que un punzón ayudará a estirar el material para poder producir una pieza hueca con el acabado final para ser comercializada de la forma en la que llega al comprador final.

Artículo creado con información de moldurasdelamina.com.